Pintar con Método: La Importancia de escoger el Procedimiento Correcto

Maneras de pintar hay muchas, como si de traducir a diversos lenguajes se tratara. Al igual que los lenguajes, la acción de pintar, es decir, de traducir el mundo a pintura, requiere un conocimiento del método, la “ortografía” de la pintura. El pintor experimentado, aquél que ha estudiado y probado los distintos procedimientos para la ejecución de una obra de arte, sabrá escoger con poca dificultad el proceso técnico que cumpla con más efectividad su intención de lograr una buena pintura.

Buena pintura y un buen ejemplo del uso correcto del método es este trabajo realizado por una participante de mis cursos de arte. La estudiante usó como referencia un impreso digital a color de una foto.

La obra comenzó con una imprimatura de azul, para complementar con el color base (local) rojo de las amapolas. En la teoría de color basada en la física de la luz, el azul, no el verde, es el color complementario al rojo. Las formas generales de las tres amapolas se dibujaron usando tiza blanca.

A partir de ese momento, los contornos externos e internos de las flores se delinearon con carmín de alizarina. Sobre la imprimatura de azul, el carmín produce un tono de sombra muy rico.

Para pintar las amapolas, la estudiante empleó el rojo de cadmio, aclarado en mezcla con amarillo para las luces más intensas y oscurecido con el carmín para los medios tonos.

Un procedimiento similar fue usado para el modelado (chiaroscuro) de las hojas; verde-amarillo, verde y verde neutralizado con carmín.

El resultado habla por sí solo.

Morales-Correa y su Mirada Abstracta

Mirada Abstracta es una exposición de orden antológico que reúne quince obras realizadas por el artista plástico Ben Morales-Correa entre 2003 hasta el presente. La curación estuvo a cargo de Paco González, propietario de PAMIL Fine Art, galería que representa al artista. La muestra es variada en las dimensiones de las obras y en su temática, propio de este tipo de exposición.

Morales-Correa no alcanza la abstracción pura salvo en ciertas ocasiones, particularmente en la serie Umbrales, obras de mayor formato, en la que el artista nos sugiere construcciones de tipo arquitectónico. Las formas se ubican e interactúan por ellas mismas, sin necesidad de un entendido representativo, aunque sí podemos entender la “umbralidad” en las formas rectangulares blancas que abren paso a planos que paradójicamente, no existen, ya que como en toda buena obra abstracta, la perspectiva lineal es dejada a un lado y, por ende, la ilusión de profundidad en la superficie pictórica.

En las obras “El Verde”, “Antes y Después” y “Encuentro Interno”, el artista resalta la transparencia de la materia cristalina, tanto de las copas y vasos como del fluido que estas contienen. Morales-Correa recurre a la escala exagerada para dibujar en síntesis(abstraer) estas formas. En Introspección Convexa I y II, cristal y líquido se funden en la totalidad de la abstracción. Libre del objeto, ahora dominan los trazos curvos de fuerte acción expresiva.

La obra Ikebana de Año Nuevo es una pieza reciente (2016) que destaca por su buen balance. La abstracción es aquí muy ingeniosamente empleada para resaltar la esencia del arreglo floral japonés; balance asimétrico, sencillez y triangularidad. Aquí hay más ikebana que en una ilustración. Paleta de Pintor es otra obra que recurre a la escala gigante para representar línea, forma, espacio en una composición inspirada en formas orgánicas.

Jardín Botánico II es una pintura compleja. Es la obra más temprana de la antología. Pese a su tamaño, nos fuerza a observarla de cerca, como a un verdadero jardín, con más intimidad que el resto de las pinturas. Ese exuberante tropicalismo se rebela contra el orden cuadriculado que el hombre impone a la naturaleza, sólo que en este caso la división de cuadros de Morales-Correa nos sirve para descubrir y apreciar una multitud de pequeñas obras abstractas recogidas en una de gran formato, la de mayor dimensión en la muestra. Esta obra es contemporánea con “Paseo del Sur” y “Vejigantescos”, obras de gran formato, ahora en colección privada, en la que la división en cuadros tiene una función similar.

Justo al otro lado de la pared se nos presentan dos piezas, “Cimas” y “Abrazo”, las obras más recientes en la exposición. Son claramente dos paisajes puertorriqueños, bellos, luminosos, cuya conceptualización rebasa el género del paisaje costumbrista tradicional y de la representación topográfica. No son retratos de lugares específicos, sino un abstraerse de la realidad exterior para afirmar la isla que prescinde de nosotros sus habitantes, desnuda sus montañas al sol y viste de manto sacro sus colinas.

Mirada Abstracta está expuesta en el vestíbulo del Centro Cardiovascular de Puerto Rico y del Caribe durante los meses de junio, julio y agosto.