Mirada Abstracta es una exposición de orden antológico que reúne quince obras realizadas por el artista plástico Ben Morales-Correa entre 2003 hasta el presente. La curación estuvo a cargo de Paco González, propietario de PAMIL Fine Art, galería que representa al artista. La muestra es variada en las dimensiones de las obras y en su temática, propio de este tipo de exposición.

Morales-Correa no alcanza la abstracción pura salvo en ciertas ocasiones, particularmente en la serie Umbrales, obras de mayor formato, en la que el artista nos sugiere construcciones de tipo arquitectónico. Las formas se ubican e interactúan por ellas mismas, sin necesidad de un entendido representativo, aunque sí podemos entender la “umbralidad” en las formas rectangulares blancas que abren paso a planos que paradójicamente, no existen, ya que como en toda buena obra abstracta, la perspectiva lineal es dejada a un lado y, por ende, la ilusión de profundidad en la superficie pictórica.

En las obras “El Verde”, “Antes y Después” y “Encuentro Interno”, el artista resalta la transparencia de la materia cristalina, tanto de las copas y vasos como del fluido que estas contienen. Morales-Correa recurre a la escala exagerada para dibujar en síntesis(abstraer) estas formas. En Introspección Convexa I y II, cristal y líquido se funden en la totalidad de la abstracción. Libre del objeto, ahora dominan los trazos curvos de fuerte acción expresiva.

La obra Ikebana de Año Nuevo es una pieza reciente (2016) que destaca por su buen balance. La abstracción es aquí muy ingeniosamente empleada para resaltar la esencia del arreglo floral japonés; balance asimétrico, sencillez y triangularidad. Aquí hay más ikebana que en una ilustración. Paleta de Pintor es otra obra que recurre a la escala gigante para representar línea, forma, espacio en una composición inspirada en formas orgánicas.

Jardín Botánico II es una pintura compleja. Es la obra más temprana de la antología. Pese a su tamaño, nos fuerza a observarla de cerca, como a un verdadero jardín, con más intimidad que el resto de las pinturas. Ese exuberante tropicalismo se rebela contra el orden cuadriculado que el hombre impone a la naturaleza, sólo que en este caso la división de cuadros de Morales-Correa nos sirve para descubrir y apreciar una multitud de pequeñas obras abstractas recogidas en una de gran formato, la de mayor dimensión en la muestra. Esta obra es contemporánea con “Paseo del Sur” y “Vejigantescos”, obras de gran formato, ahora en colección privada, en la que la división en cuadros tiene una función similar.

Justo al otro lado de la pared se nos presentan dos piezas, “Cimas” y “Abrazo”, las obras más recientes en la exposición. Son claramente dos paisajes puertorriqueños, bellos, luminosos, cuya conceptualización rebasa el género del paisaje costumbrista tradicional y de la representación topográfica. No son retratos de lugares específicos, sino un abstraerse de la realidad exterior para afirmar la isla que prescinde de nosotros sus habitantes, desnuda sus montañas al sol y viste de manto sacro sus colinas.

Mirada Abstracta está expuesta en el vestíbulo del Centro Cardiovascular de Puerto Rico y del Caribe durante los meses de junio, julio y agosto.